Artículos - 26 Abr 2021

La importancia de la intuición

Una de esas mañanas en que tratábamos de darle sentido a unos insigths que nos estaban indicando claramente que habíamos encontrado una consistencia en las respuestas en varios Estados y segmentos y por lo tanto una luz muy interesante en nuestro otrora túnel sin respuestas, aterricé en la siempre agradable oficina de Alfredo Troncoso. Ahí se escucha siempre la recomendación sobre uno o varios buenos libros y si te pones al tiro, puedes seguir el ritmo siempre inalcanzable del maestro con algun@s de sus principales alumn@s.

¡Nos latía que habíamos dado en el clavo con esa incógnita de un estudio que nos quitaba el sueño! Sin embargo, hablar de que estábamos “sintiendo algo” o de que algo “me sonaba” todavía me causaba cierto pudor. Había estado mal visto entre algunos de mis colegas investigadores -quienes siempre apelaban a la ciencia, a los datos, al análisis racional, objetivo, científico- confiarporque sí” en algo que nos había logrado emocionar o nos hacía intuir que algo grande estaba sucediendo y solo debíamos armar el rompecabezas.

Es curioso que esto sucediera cuando en publicaciones como Pensar Rápido, Pensar despacio deDaniel Khaneman confirmábamos que las decisiones, no solo de los ciudadanos-consumidores sino en general de los seres humanos, la mayoría de las veces se toman con un fuerte componente intuitivo, aunque luego podamos recubrirlo con argumentos objetivos y muy racionales. Resultaba que dejarse llevar por la intuición es en realidad una forma bastante sofisticada de dar con la respuesta correcta. De hecho, esa respuesta intuitiva es el resultado de gestionar en un nivel subconsciente todo el conocimiento de que se dispone a través de experiencias previas acumuladas individual o colectivamente.

Rematamos luego apelando al genial Yuval Noah Harari cuando airadamente alguien comentaba que los algoritmos serían incluso más confiables que nuestras neuronas en el futuro al armar esa maraña inconsciente de probabilidades que hasta ahora nos había permitido desarrollar esas increíbles decisiones intuitivas.

El café italiano que siempre se olía y cataba (antes de la bendita pandemia) en la oficina de Troncoso siempre ayudaba a madurar y a aterrizar cada una de esas deliciosas y sesudas pláticas grupales.

Recordando ese pasaje, con su maravilloso resultado y todas esas sesiones en donde se dio rienda suelta a todas las ideas locas, deliberaciones, aprendizajes, aportaciones y experiencias de todo el equipo, estoy orgullosa de haber formado parte de la decisión de confiar en ese conocimiento intuitivo y en las emociones, en las sensaciones y sentimientos que muchas veces viven nuestros entrevistados y que nos llevan a entender mejor los complejos, los frenos, las cicatrices culturales, complicaciones místico religiosas y super egos complicados que nos frenan (en concreto en este estudio a los mexicanos); así como las enormes cualidades y capacidades que tenemos pero que muchas veces no creemos o no confiamos en ellas.

También de ahí salieron las hipótesis -que no hubieran sido las mismas si no hubiéramos participado con esa frescura, libertad, compromiso, valentía, pasión y amor por lo que hacíamos- que nos permitieron elaborar cuestionarios que distribuimos y aplicamos en 10 países y que nos arrojarían resultados finos y objetivos a prueba de los más incrédulos y obsesionados con la razón.

Bendito conocimiento libre, fresco, compartido sin tapujos y resultado de miles de entrevistas, sesiones, talleres que hemos tenido la suerte de compartir, pero sobre todo de escuchar atentamente con la mente y el corazón.

En De la Riva Group, afortunadamente siempre se han sentido libres l@s psicolog@s humanistas, l@s sociolog@s impulsiv@s y sentimentales, l@s doctor@s impulsivos, l@s creativos cineastas, l@s recién graduad@s, l@s arrojad@ estudiantes … impulsados a aportar y dialogar tranquila y libremente con los filósofos sabios, los impasibles matemáticos o los amantes de una razón pura sin contaminaciones del sentimiento

Y es que, se define la Intuición como la habilidad para conocer, comprender o percibir algo de manera clara e inmediata, sin la intervención de la razón

Se dice que la persona intuitiva es la que siente empatía natural con otras personas.

Que la intuición se origina en la glándula pineal, aunque aparentemente se encuentra bastante atrofiada por usarse poco.

Que la intuición se opone a la lógica y que no es un proceso lineal sino más bien desordenado.

Por eso, el sentido de la intuición se llega a considerar por Jung como un estado superior de la mente humana y para Kant resultaba un híbrido del espacio y el tiempo, la facultad de conectar el entendimiento con la sensibilidad.

Un cliente de un Banco muy importante en México una vez nos dijo que “despertábamos su sexto sentido” y es cierto: 

Somos personas que conectamos con personas ejercitando la intuición.

La que surgede la comprensión de la inteligencia colectiva, se confronta con la instrucción que entorpece la innovación y además llena el mundo de frescura: porque conlleva la tranquilidad que se siente de actuar bien, de vivir como se quiere, de disfrutar lo que se hace que, acompañado de la experiencia necesaria, ahorra tiempo y errores.

Intuitivamente en la selección de nuestros equipos siempre ha predominado la importancia de los valores y de las actitudes. Y es por lo que además de lo que tienen muchas otras agencias muy profesionales, nosotros le ponemos pasión, valentía, generosidad y alegría a lo que hacemos.

Orgullosa puedo afirmar que como equipo somos sensibles analizando realidades, somos flexibles e innovadores, somos abiertos compartiendo conocimiento, somos cercanos y empatizamos, somos diversos porque siempre incluimos miradas, somos holísticos porque integramos, somos tecnológicos porque nos actualizamos y somos accionables porque damos resultados.

Autor: Gabriela de la Riva

Escrito por: de la Riva Group

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