Artículos - 19 Ago 2019

Verano peligroso

Cómo encontrar inspiración y conocer el mundo sin culpa

Se acaba el verano. Esa temporada en donde navegamos por el feed de Instagram viendo hermosos destinos turísticos a donde van nuestros conocidos o, si somos un poquito más afortunados, la época más parecida a la temporada de Reyes Magos para nosotros los adultos: donde por fin llega el día en que ponemos el out of office y lo dejamos todo por irnos a conocer una ciudad nueva.

Las vacaciones son eso que hace que valga la pena portar nuestra credencial oficinista con orgullo en el food court o el menú del día junto a la oficina. Son sin duda, el paraíso en vida. La época de vivir sin preocupaciones, premiarte, ver con nuestros propios ojos eso que tanto nos imaginamos.

Pero como casi todo en la vida, hay un lado no tan luminoso de todo esto. Todos los que hemos tenido oportunidad de estar en sitio altamente turístico sabemos los trucos que tenemos que hacer para evitar a los 154 turistas que están tratando de tomar la misma foto que tú y arruinan tu cuidadísimo encuadre. Ya sea en la fila para la torre Eiffel, el Museo del Prado en Madrid; Hierve el agua en Oaxaca o la fuente de Trevi en Roma, la cantidad de gente que hay te recuerda inevitablemente las congestiones en el metro, sólo que, obvio, con un fondo más lindo.

Estos artículos (1, 2) hablan de la burbuja inmobiliaria que Aribnb está causando en varias ciudades, especialmente en España. Este otro (3) habla del sobre-turismo en una ciudad europea en particular: Dubrovnik. Yo particularmente, he visto que 4 personas que conozco han ido en los últimos 4 meses (es nada más y nada menos que la ciudad en donde se filmó King’s Landing de Game of Thrones).

La cantidad de tiendas de souvenirs que hay en el centro de las capitales europeas empieza a ser ridícula. Ni hablar de la ya famosa foto (4) en la cima del congestionado Everest, que cobró la vida de al menos un par personas ese día.

Total que empezamos a hacer que las ciudades que tanto amamos sean invisibles para sus habitantes. ¿Deberíamos entonces dejar de viajar? ¿Incluir viajar en la larga lista de culpas que vienen con la época moderna? No y sí…al menos un poco. La verdad es que no vamos a detenernos. Somos la generación que puede no tener claras sus inclinaciones políticas, pero tiene clarísimo que quiere viajar y portamos con orgullo el lema “las experiencias valen más que las posesiones”.

Especialmente cuando se trabaja en industrias creativas en donde la inspiración es no solo deseada sino incluso necesaria, parece insuficiente googlear tendencias, o referencias. Queremos salir a verlas. Queremos tocarlas con nuestras propias manos, queremos ir a museos, queremos probar los platillos de los especiales de Netflix. Queremos hablar con personas de otras nacionalidades, intercambiar ideas; saber a qué huelen los bares en otras ciudades, cómo se ven los colores en la vida real.

Una primera alternativa interesante, es expandir la lista de los sitios turísticos que visitamos y no quedarnos en las ciudades de siempre. O si vas a la ciudad de siempre, procura evitar las “tourist traps”. Busca tours alternativos, indaga un poco más acerca de cada lugar al que vas. Por ejemplo, París hizo esto (5) para alejar a los turistas de los lugares de siempre y redireccionarlos a otros puntos que pueden ser de interés. No está de más abrir los ojos y cruzar expectativa con realidad, o simplemente estar preparados y pensar si queremos abonar al fenómeno (acá una foto (6) de cómo se llena la fuente de Trevi). O ver las fotos de Instagram de un lugar y sospechar de aquellos lugares en donde todas las fotos tienen el mismo encuadre (por ejemplo, acá una foto de cómo se ven realmente las pirámides de Giza).

Otra alternativa es el turismo sustentable. Aunque a primera vista no nos dice nada muy novedoso (no imprimas tus boletos, apaga las luces de tu alojamiento; compártelo con más personas, usa transportes sustentables, etc). en realidad, darnos cuenta del fenómeno del sobre-turismo es un primer gran paso. Abrir los ojos a esta avalancha, de las consecuencias negativas que puede generar y empezar a pensar alternativas entre todos. Tú, ¿lo habías pensado? ¿Estás dispuesto a cambiar tus hábitos viajeros? Queremos oírte, porque amamos viajar y estamos tan preocupados como tú.

Referencias

Escrito por: HSS TeamHigh Speed Solutions

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